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Policía
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Tras una discusión familiar, un padre de familia decidió castigar a su vástago quitándole la consola, a lo que el hijo respondió llamando a la policía para dar aviso de un robo. Finalmente todo se resolvió amistosamente cuando los cuerpos del estado conminaron a ambos parientes a resolver sus diferencias sin acudir a la justicia.

Sucedió este fin de semana en Christchurch, Nueva Zelanda. Un hombre cuya identidad ha sido mantenida en el anonimato y su hijo de 17 años de edad mantuvieron una discusión acerca de las malas notas del adolescente, que se zanjó con la decisión del padre de confiscar la Xbox del joven, puesto que éste invertía dos o tres horas al día en jugar con ella y "lo anteponía a cualquier otra cosa", según la opinión del progenitor.

Al chaval le pareció que su padre había ido demasiado lejos, y reaccionó llamando a la policía local para declarar que la Xbox 360 le había sido robada.

La policía, cumpliendo estrictamente con su deber, contactó con el padre del muchacho para empezar con las pesquisas, de forma que inmediatamente resultó evidente que el caso no era más que una disputa doméstica, por lo que urgieron a la familia a resolver sus conflictos por ellos mismos. Tras esto, ningún cargo fue presentado, como ha informado uno de los agentes de la ley.
 
Lo más curioso de todo, definitivamente, ha sido la reacción del padre, que tras la visita de la policía declaró a un medio local que se sentía "un poco orgulloso" de hasta donde había llevado el asunto su hijo para recuperar su consola, y se mostró convencido de que en el futuro el joven llegará a ser un gran abogado.
 
Vía | GameTrailers.com

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